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Inicio / Personas mayores / Duelo por la pérdida de roles en la vejez: cómo reconstruir la identidad

Duelo por la pérdida de roles en la vejez: cómo reconstruir la identidad

septiembre 7, 2026 · Itziar Dominguez Deja un comentario

Resumen

¿Quién soy cuando ya no puedo ocupar el lugar que durante años definió mi vida?

Muchas personas mayores han sido durante décadas quienes sostenían económicamente a su familia, tomaban decisiones, resolvían problemas o cuidaban a otros. Sin embargo, la jubilación, una enfermedad, una discapacidad o la disminución de algunas capacidades pueden transformar esos papeles. Quien antes ayudaba puede comenzar a necesitar ayuda; quien administraba el hogar puede tener que compartir decisiones, y quien se consideraba independiente puede requerir acompañamiento.

Estos cambios pueden provocar un duelo silencioso. No se pierde únicamente una actividad: también pueden verse afectadas la identidad, la autonomía, el sentido de utilidad y la percepción del propio valor. Reconocer esta experiencia permite acompañarla sin infantilizar a la persona mayor y construir nuevas formas de participación, propósito y pertenencia.

Introducción

El duelo no aparece solamente después de la muerte de un ser querido. También puede surgir cuando se pierde una capacidad, una rutina, un proyecto de vida o un rol importante. En la vejez pueden coincidir varias transiciones: la jubilación, los cambios de vivienda, la muerte de personas cercanas, las modificaciones en la salud y una mayor necesidad de apoyo.

Estas experiencias no afectan a todas las personas de la misma manera. Algunas viven la jubilación como una oportunidad de descanso y libertad; otras experimentan incertidumbre, pérdida de estructura o disminución del reconocimiento social. Las investigaciones muestran que el efecto de la jubilación sobre el bienestar depende de factores personales, sociales, económicos y de las circunstancias en las que ocurre esta transición (Teques et al., 2025).

El Manual Merck señala que aproximadamente un tercio de las personas jubiladas presenta dificultades para adaptarse a aspectos como la reducción de ingresos y la modificación de sus funciones sociales. La adaptación también puede depender de si la jubilación fue elegida y planeada o si ocurrió de manera involuntaria por problemas de salud o por la pérdida del empleo (Merck Manual Professional Edition, s. f.).

Por ello, no debe asumirse que envejecer necesariamente produce malestar. La dificultad puede aparecer cuando los cambios eliminan funciones significativas sin que la persona encuentre otras maneras de sentirse autónoma, competente y vinculada con los demás.

Cuando el rol formaba parte de la identidad

Los roles organizan una parte importante de la vida. Ser madre, padre, cuidador, trabajador, proveedor, profesionista o responsable del hogar no solo determina lo que una persona hace; también puede influir en la forma en que se describe a sí misma.

Por ejemplo, una mujer que cuidó durante años a su pareja puede sentirse desorientada cuando sus hijos comienzan a tomar decisiones por ella. Un hombre que sostenía económicamente a su familia puede interpretar la jubilación como una pérdida de autoridad. Otra persona puede experimentar vergüenza cuando necesita ayuda para bañarse, desplazarse o administrar su dinero. Frases como:

“Ya no sirvo para nada”.

“Me convertí en una carga”.

“Ya no toman en cuenta mi opinión”.

“Antes podía resolverlo todo”.

No siempre describen objetivamente la situación. Con frecuencia reflejan una interpretación dolorosa: creer que necesitar apoyo equivale a perder dignidad o que el valor personal depende exclusivamente de seguir siendo productivo.

La investigación sobre la transición a la jubilación muestra que el bienestar se relaciona con la satisfacción de tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y conexión con otras personas. Cuando estas necesidades se conservan, la adaptación puede ser más favorable; cuando se debilitan, pueden aumentar los síntomas depresivos (Stenling et al., 2021).

Un duelo que pocas veces recibe reconocimiento

La pérdida de un rol puede convertirse en un duelo no reconocido cuando el entorno minimiza la experiencia. Frases como “deberías disfrutar que ahora te atiendan”, “ya trabajaste demasiado” o “no tienes de qué preocuparte” pueden pronunciarse con buena intención, pero invalidan lo que la persona está sintiendo.

Recibir ayuda puede ofrecer seguridad y alivio, pero también producir tristeza, enojo, miedo o vergüenza. Estas emociones no significan ingratitud. Expresan que existe una diferencia importante entre la vida anterior y la actual.

Además, la adaptación no ocurre siguiendo etapas rígidas. Una persona puede aceptar ayuda en ciertos momentos y rechazarla en otros. Puede sentirse tranquila por la mañana y frustrada por la tarde. El proceso suele incluir avances, retrocesos y periodos de mayor estabilidad.

Las investigaciones recientes sobre la jubilación indican que esta transición puede modificar el sentido de propósito y la manera en que una persona interpreta su historia. Encontrar actividades significativas y construir nuevas fuentes de sentido puede facilitar la reorganización de la identidad después de abandonar el trabajo formal (Wood & Pachana, 2025).

Estrategias para reconstruir la identidad

Nombrar lo que se perdió

La primera estrategia es identificar con precisión la pérdida. En lugar de decir únicamente “me siento mal”, puede ser más útil expresar:

“Extraño tomar mis propias decisiones”.

“Me duele no poder cuidar a mis nietos como antes”.

“Me cuesta aceptar que ahora necesito ayuda”.

Nombrar la pérdida ayuda a diferenciar lo que ya no puede realizarse de aquello que todavía puede conservarse, modificarse o adaptarse.

También permite comprender que el malestar no surge necesariamente de recibir apoyo, sino de lo que ese cambio representa para la identidad de la persona.

Separar la valía personal de la productividad

Desde la terapia cognitivo-conductual puede revisarse la idea de que “solo valgo cuando soy útil”. Una pregunta práctica sería:

¿Qué cualidades continúan presentes, aunque mi función haya cambiado?

La experiencia, el afecto, el sentido del humor, la capacidad de escuchar, los conocimientos y la historia compartida no desaparecen porque una persona se jubile o necesite apoyo físico.

También puede cambiarse el pensamiento “ya no puedo aportar nada” por una frase más equilibrada:

“No puedo hacer algunas cosas como antes, pero todavía puedo participar, decidir y compartir lo que sé”.

El objetivo no es negar las limitaciones, sino evitar que una dificultad concreta se transforme en una conclusión absoluta sobre el propio valor.

Conservar decisiones cotidianas

Ayudar no significa decidir todo por la persona mayor. Siempre que sus condiciones lo permitan, conviene que conserve elecciones relacionadas con su ropa, alimentación, horarios, actividades, visitas y forma de organizar sus pertenencias.

Incluso las decisiones pequeñas protegen la percepción de autonomía. La familia puede preguntar:

“¿Cómo prefieres que te ayudemos?”

Esta pregunta suele ser más respetuosa que asumir automáticamente lo que la persona necesita o tomar decisiones sin consultarla.

La autonomía no significa hacer todo sin ayuda. También puede significar participar en las decisiones, expresar preferencias y elegir cómo recibir el apoyo necesario.

Crear nuevas formas de contribuir

El objetivo no es reemplazar exactamente el rol perdido, sino encontrar actividades compatibles con la situación actual. Algunas posibilidades son enseñar una receta, compartir conocimientos profesionales, organizar fotografías familiares, acompañar a otras personas por teléfono, participar en grupos comunitarios o colaborar en decisiones del hogar.

Las intervenciones desarrolladas durante la transición a la jubilación han incluido actividades sociales, educativas, físicas y de planificación personal. Aunque sus resultados y características varían, estas iniciativas muestran la importancia de ofrecer oportunidades de participación ajustadas a las necesidades y al contexto de cada persona (Rodríguez-Monforte et al., 2020).

Contribuir no siempre significa realizar grandes tareas. Escuchar, orientar, transmitir conocimientos o participar en una decisión familiar también son formas valiosas de mantener la conexión y el sentido de pertenencia.

Hablar sobre los cambios familiares

Las familias necesitan conversar sobre qué apoyo se requiere, qué decisiones puede seguir tomando el adulto mayor y qué tareas desea conservar. Estas conversaciones deben realizarse con la persona mayor, no solamente entre los hijos, familiares o cuidadores.

Una pregunta útil puede ser:

“¿Qué cosas son especialmente importantes para que sigas sintiendo que esta vida también te pertenece?”

La respuesta puede revelar necesidades que no siempre son evidentes, como conservar cierta rutina, administrar una parte de su dinero, seguir preparando algún alimento, cuidar sus plantas o participar en decisiones familiares.

Estas acciones pueden parecer pequeñas para otras personas, pero representar continuidad, dignidad y autonomía para quien está viviendo el cambio.

Cuándo buscar apoyo profesional

Es recomendable solicitar una valoración psicológica cuando la tristeza o la irritabilidad persisten, existe aislamiento, se abandona el autocuidado, desaparece el interés por actividades habituales o son frecuentes expresiones como “soy una carga” o “mi vida ya no tiene sentido”.

También conviene buscar apoyo cuando los cambios familiares generan conflictos constantes, cuando la persona rechaza toda ayuda aunque exista riesgo para su seguridad o cuando los familiares toman decisiones sin permitirle participar.

El acompañamiento psicológico puede ayudar a trabajar pensamientos rígidos, recuperar actividades significativas, mejorar la comunicación familiar y diferenciar un proceso de adaptación de posibles síntomas de depresión.

No todo malestar relacionado con la pérdida de un rol constituye un trastorno psicológico. Sin embargo, atenderlo oportunamente puede evitar que el aislamiento, la desesperanza o que la sensación de inutilidad se intensifique.

Conclusión

Pasar de cuidar a recibir cuidados puede representar una transformación profunda. No implica únicamente aceptar ayuda: puede exigir una revisión de la identidad, la autonomía y el sentido de propósito.

La solución no consiste en negar las limitaciones ni en obligar a la persona a “mantenerse positiva”. Consiste en reconocer la pérdida, permitir que exprese sus emociones y ayudarla a descubrir qué capacidades, decisiones y vínculos siguen formando parte de su vida.

Necesitar apoyo no elimina la dignidad. La autonomía también puede conservarse cuando la persona participa, elige, opina y decide cómo desea recibir ayuda.

Los roles cambian, pero el valor de una persona no termina cuando deja de producir, resolver o cuidar como lo hacía antes.

Bibliografía

  • Merck Manual Professional Edition. (s. f.). Effects of life transitions on older adults. Recuperado el 4 de agosto de 2026, de https://www.merckmanuals.com/professional/geriatrics/social-issues-in-older-adults/effects-of-life-transitions-on-older-adults
  • Rodríguez-Monforte, M., Fernández-Jané, C., Martin-Arribas, A., Costa-Tutusaus, L., Sitjà-Rabert, M., Ramírez-García, I., Canet Vélez, O., Kopp, J., Vilaró, J., & Carrillo-Alvarez, E. (2020). Interventions across the retirement transition for improving well-being: A scoping review. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(12), 4341. https://doi.org/10.3390/ijerph17124341
  • Stenling, A., Henning, G., Bjälkebring, P., Tafvelin, S., Kivi, M., Johansson, B., & Lindwall, M. (2021). Basic psychological need satisfaction across the retirement transition: Changes and longitudinal associations with depressive symptoms. Motivation and Emotion, 45(1), 75–90. https://doi.org/10.1007/s11031-020-09854-2
  • Teques, A. P., Carreiro, J., Duarte, D., & Teques, P. (2025). Wellbeing and retirement in Europe: A systematic review with meta-analysis. Healthcare, 13(2), 100. https://doi.org/10.3390/healthcare13020100
  • Wood, R. E., & Pachana, N. A. (2025). The role of meaning in the retirement transition: Scoping review. The Gerontologist, 65(6), gnaf076. https://doi.org/10.1093/geront/gnaf076

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